Monasterio Benedictinos Cuernavaca

Homilía del Jueves Santo 2024

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Homilía del Jueves Santo 2024

29 de Marzo del 2024
por Benedictinos

Homilía del jueves santo, el sacrificio del Padre.

28, marzo, 2024.


Hoy Jesús nos habla del misterio de la cruz a través del lavatorio de los pies. Servir desde la Eucaristía tiene que
ver con la cruz, con lavarle los pies a los demás por un amor extremo al Padre. Dice el Señor que es tiempo de
volver a su Padre, y no volverá sólo, sino con nosotros porque ha venido por nosotros y quiere volver a su Padre
con nosotros, es decir, contigo. Esta es la buena noticia de Semana Santa: se trata de un amor extremo entre
Dios y tú. Y no tendrás jamás otra buena noticia como esta en toda tu vida. La cena del Señor tiene que ver con
una historia de amor extremo entre el Padre, el Hijo y tú. El pan por excelencia es ese amor extremo.
Incluso dice la S. Escritura que, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo. Nos dice que somo
suyos. Porque su forma de amar hace que le pertenezcamos. Desde nuestro bautismo, y sacerdocio hay una
pertenencia a su amor en el sacrificio del Padre. Y es que el proyecto de la cruz es un proyecto del amor del
Padre por nosotros, pues pide al Hijo subirse a la cruz para humillarse por nosotros. Cuando la cruz se vuelve
una medida de amor del Padre por nosotros parece una locura, pero, siempre es lo mejor; el amor de Dios
siempre te hace mejor persona, es la misma medida de amor cuando Jesús lava los pies que contienen la historia
de nuestras heridas. Nos lava del pecado para que seamos mejores hijos e hijas.
Jesús nos devela en su Cena Eucarística que la cruz es el acontecimiento de amor hacia el Padre, y desde ahí
quiere regalarnos un Padre en el cielo para que jamás te sientas sólo, y es una bendición contar con el calor de
un Padre en nuestra soledad y en nuestras batallas de la vida. La Eucaristía será la que contiene para nosotros
esa cruz y ese amor del Padre. La Eucaristía como sacrificio del Padre no podrá ser entendida y vivida sino nos
lavamos los pies unos a otros. La humillación cristológica de lavarnos los pies nos hace hijos en este drama de
amor. No tengas miedo de amar como lo hace el Padre al Hijo y el Hijo al Padre. Los miedos no sirven para
nada, tampoco el orgullo ni la soberbia, son tonterías. Aquí no se trata de defender una imagen tuya ante la
sociedad ni quedar bien con nadie, ni pienses que vas a perder tu dignidad por humillarte.
El Padre se asoma en cada misa para buscar tu rostro en tu corazón humillado junto al de su Hijo. Quizás
piensas que lo mejor para ti es no ensuciarte, vestirte bien, sólo recibir y no dar, pero, nadie puede embellecer su
corazón sin servir a los demás. Vivir a Jesús como el sacrificio del Padre es un acontecimiento de humillación y
belleza de amor que incluye cruz y sufrimiento. Tal vez es difícil comprender esto porque lo que entiendes por
amor hoy en día implica fantasías, infidelidad, decepción, heridas, frustraciones, pero, el amor de Dios es otra
cosa muy seria que te transforma para bien. De todos modos, sería bueno que le des la oportunidad a Jesús para
llevarte al Padre con su entrega en la cruz, que des chance al Padre de ofrecerte su tesoro de amor que es su Hijo
en la cruz. Esto parecerá difícil si te quedas en los criterios del mundo, en la generación llamada “la rebelión
contra el padre”. Y no amar lo que nos da el Padre: a su Hijo en la cruz. No amar su paternidad nos lleva a una
falta de crecimiento en la fe, a una incoherencia de vida, a un fracaso de la santidad, a una traición de relaciones
de amor, y a una falta de perseverancia en los compromisos con Dios.
Queridos hijos e hijas, hoy el Señor vuelve a fijar su mirada en ti, y en tus pies, y espera que no seas Judas
Iscariote. Lavará lo más bajo de tus miserias, y se humillará ante ti por amor. Jesús nos pone también a su Padre
en nuestras manos y el Padre a su Hijo en la Eucaristía. ¿Qué vas a hacer en esta ocasión? ¿También amarás a
Dios con todo tu corazón, con toda tu mente, con toda tu alma? ¿O lo abandonarás y lo traicionarás?


Gloria.


Abad Hildebrando Castro, OSB

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