Monasterio Benedictinos Cuernavaca

Homilía del Martes Santo 2024

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Homilía del Martes Santo 2024

26 de Marzo del 2024
por Benedictinos

Martes Santo.

26 marzo 2024

Hermanos:

El evangelio del día de hoy, martes santo, muestra la traición de dos de los discípulos de Jesús: Judas Iscariote, y la traicion de Simón Pedro. Dice la palabra de Dios: “Yo les aseguro que uno de ustedes me va a entregar. Los discípulos se miraron unos a otros”(Jn 13). Mirararon al otro, antes que así mismos. Es interesante esta parte, “el mirar al otro antes que asimismo”. La Cruz te enseña a mirar a Dios primero (la parte vertical de la Cruz) y después a tu hermano (La parte horizontal de la Cruz), nunca asimismo. La Cruz, hace que miremos a los demas y dejarnos de mirar a nosotros mismos. Ese mirarse asimismo, es amarse y ponerse en el centro, antes que al eterno Dios. Dice las sagradas escrituras “Judas, después de tomar el bocado, salió inmediatamente. Era de noche”(Jn13). Siempre es de noche/tinieblas/oscuridad cuando nosotros nos alejamos de Dios, cuando nos alejamos de la Luz, de la Luz Eterna, cuando le damos la espalda a Dios mirándonos y amándonos a nosotros mismos. Cuando nos hacemos esclavos del pecado, reos de nuestras propias pasiones y deseos. Por tanto, la Cruz, nos enseña amar a los demás antes que a nosotros mismos. La Cruz, es libertad, es el signo del amor de Dios, es el trono y el pesebre de Jesús donde se ofreció una vez por todas, y por muchos, para todo aquel que quiera ser libre de la esclavitud del pecado, lo puede ser, claro, en la Cruz de Cristo. Porque no hay un cristianismo sin Cruz. Dice un padre espiritual, No hay Cruz sin Cristo, como no hay un Cristo sin Cruz.

La Cruz, es el trono por excelencia de la verdadera libertad del pecado.

En el claustro de la vida monástica del monje, está el ora et labora, que expresa un equilibrio en la vida espiritual del monje, la oración y el trabajo (manual, intelectual), personifica y distingue al monje. La Cruz que el monje aceptó voluntaria y libremente cargar el día de su profesión monástica. Orar, alabar a Dios, amar a Dios con todo el corazón y con toda el alma, y además trabajar. Donde la oración es el centro, el eje de la vida monástica del monje, no solo del monje, sino de todo buen cristiano que busque a Dios con sinceridad de corazón. Donde por medio de la oración, el monje, busca a Dios en el claustro del silencio y en la meditación de la Palabra Eterna. El trabajo, por su parte, es una forma de practicar la humildad y de realizar la caridad con los hermanos.        

Decia un padre espiritual: “quien junta la oración con las obras y las obras con la oración, ora de manera incesante”.

Asi pues, queridos hermanos. La Cruz en San Benito es: la liberacion de toda esclavitud de pecado, es oración y trabajo constante y continuamente, es mirar al cielo clamando misericordia. Donde un buen cristiano puede mirar al cielo solo por dos razones: uno, clamar la misericordia de Dios por mi hermano, segundo, invocar/clamar  misericordia para mí, por mí, comentaba un padre espiritual.

Para San Benito, la Cruz,  es el Ora et Labora, en otras palabras: la lectio divina y el opus Dei (la obra de Dios) y el trabajo (manual e intelectual), donde la Cruz, me enseña mi relación con Dios (que es la lectio divina y la obra de Dios) y mi relación con mis hermanos (el trabajo). Quieres aprender a trabajar? San Benito, nos enseña en su regla, en el capítulo 4 de “los instrumentos de las buenas obras”. Quieres ser verdaderamente libre, tienes los instrumentos de las buenas obras. Entonces: ora y trabaja, realizando las buenas obras del amor.

P. José Luis OSB

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